Aprender a leer y a escribir es un proceso complejo. En ocasiones, los niños y niñas implicados en este proceso pueden presentar dificultades en su adquisición. Esto puede deberse a variables como una cierta inmadurez cognitiva, un método inadecuado de enseñanza u otras cuestiones diversas. Esto impide un avance adecuado y ralentiza el desarrollo de la educación escolar.
¿Cuáles son los indicadores de sospecha de posibles problemas?
Progenitores y tutores han de ser capaces de detectar indicadores que señalan potenciales dificultades en este aprendizaje para leer y escribir. Pueden advertirse en el niño o niña algunas de estas señales:
- Resistirse o manifestar desgana cuando tiene que leer o escribir.
- Mostrar nerviosismo al enfrentarse a estas tareas.
- Cometer numerosos errores al leer y al escribir, como cambiar letras, invertir sílabas, modificar parte o toda la palabra.
- Mantener una lectura de tipo silábico, sin evolucionar a una mejor fluidez.
- Presentar una evidente lentitud al leer y al escribir.
- Hacer retrocesos frecuentes cuando está leyendo o escribiendo.
- Manifestar una escasa comprensión de lo que ha leído.
- Denotar serias dificultades para resumir o sintetizar el contenido.
- Mostrarse incapaz de mantener memorizado lo que ha leído.
- Tener una letra ilegible.
- Mostrar mucha dificultad en los dictados.
¿En qué situación puede considerarse que el problema es notable?
Se debe considerar que el problema empieza a consolidarse cuando algunos de estos indicadores se vienen presentando reiteradamente en los dos últimos años de escolaridad.


